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jueves, junio 30, 2011

Y llegó la lluvia

La tarde se adelanta
a través de la complicidad de las nubes espesas
nubes espesas que arrancan la claridad cotidiana
de las calles y las plazas.

El pavimento exhala por fin, casi asfixiado,
el calor acumulado por los meses pasados.

La luz tenue,
Esconde y magnifica los errores ciudadanos.

Yo me encojo de hombros
no por apatía,
por protección, por miedo.
Temo como otros el cambio de rutina
Y en un primer impulso, me protejo.

Y al final, me animo y salgo
Y siento sobre el rostro reseco
Las primeras gotas de lluvia.

miércoles, junio 29, 2011

HOY ¡Cómo me hacen falta los muertos!

¡Cómo me hacen falta los muertos! Sus memorias sus recuerdos, sus amores, sus nostalgias que de algún modo siguen siendo las mías. Me hace falta su relato y su enseñanza para reafirmar mi interior. ¿Cómo saborear el sedimento de su existencia que vive a través de mí? Ese sedimento que me forma y me determina por apropiación voluntaria. ¿Será verdad que la memoria de ellos llega, y se reaviva como el fuego, al trasmitir hacia mí los destellos de su vida que entran por los sentidos en mi vida presente, en el espacio compartido? Me gusta creer que es así. Me gusta y me angustia porque entonces, la ciudad que se transforma y se reinventa todos los días ignorando el valor de la memoria de los muertos, va minando también en los vivos su arraigo y su sentido de pertenencia. Vagamos por los restos de la ciudad fragmentada, algunos, deseando unir aunque sea con las lágrimas, los fragmentos que día a día se separan irremediablemente, pulidos ya los vértices que podrían unirse como un gran mosaico desarticulado. Perdido para siempre su significado y su coherencia de vida.

martes, junio 28, 2011

Silencio

La ciudad del silencio y el disimulo, cobra vida todos los días como un fantasma viviendo una realidad aparte, una realidad poblada de fantasmas presentes y seres vivos desaparecidos entre los balazos y gritos que nadie escuchó.

Hoy como ayer a esta misma hora, muchas personas desaparecen del espacio natural de las ciudades y los pueblos y los ranchos. Desaparecen con ellos los sueños y los deseos, y también las ansiedades y las angustias que antecedieron una muerte seguramente violenta, no por imprevista o inesperada, pero si por la naturaleza de la agonía de la persecución física y psicológica. Suicidio social, alimentado por el miedo.

Y no todos los muertos son cadáveres esparcidos por las ciudades y los pueblos y los ranchos, y los caminos y los ríos y las fosas clandestinas y las fosas suntuosas. También los hay, y eso me aterra más, los muertos vivos, que caminan ausentes por las mismas calles de esas mismas ciudades refugio del miedo y la incertidumbre, muertas las ilusiones, vivos los cuerpos, deambulan por los ranchos y los pueblos y las ciudades y los caminos y los ríos, contemplando las barrocas representaciones del mundo que se les escurre por los ojos y los oídos, el mundo que a fuerza de insistir se apodera de lo más recóndito de los deseos, orillando a olvidar los deseos auténticos y a sustituirlos mansamente por los deseos de los otros que no comparten.

Desaparecen pues, sus sueños y sus deseos. Y en esa muerte a medias, quedan impregnados sus cuerpos, de la persecución física, de la persecución psicológica, del miedo, de la incertidumbre y de las ilusiones propias, esas sí, muertas.

lunes, junio 27, 2011

Morir

Militarizar el alma blanda
cauterizar los orificios
por donde ha penetrado el sentimiento
el sentimiento absurdo de compartir.

Sucumbir a la inercia irresponsable del flujo manipulador,
manipulador de los estimulos ajenos.

Cerrar para siempre la puerta a la curiosidad creativa
curiosidad creativa de sobrevivencia evolutiva.

Morir.

sábado, junio 11, 2011

Nuestros días

La sonrisa enmascara la inseguridad de su mundo, el mundo que se tambalea. El grito recurrente que reafirma el silencio abrumador del interior hueco y vacío, que a fuerza de ignorarlo, sigue gritando a través de las cajas que se han adueñado de los hogares llamadas televisores.

La perspectiva de ser descubiertos en su insulsez, provoca la exageración del maquillaje y el amaneramiento de su comportamiento teatral y no por eso artístico. La estupidez brota incesante a través de las ondas que cruzan invisibles el territorio sembrado de muertos.

Muertos. Ni culpables, ni inocentes, simplemente cadáveres de mexicanos regados sobre las ciudades, lejos de cualquier resquicio de pudor. Atrás queda ya la hipocresía de las fosas escondidas y anónimas; de las desapariciones, que de tantas, parecen pasajes de otras vidas, ahogadas en los llantos silenciosos de todos aquellos que ya no esperan, y tampoco se atreven a olvidar completamente, por temor fundado a desaparecer también ellos. La burla grotesca de la inseguridad, se exhibe ya en el espacio cotidiano, no es necesario el uso abusivo de la belleza obscura y forzada de la noche inocente. El miedo a estar.

Y tú, ¿Cuánto más podrías contemplarlo sin vomitar? ¿Cuánto más podrías controlar el impulso natural del asco? ¿La desesperación violenta, la crispación de las manos y los labios sangrantes por la impotencia? Mucho, mucho, demasiado, porque seguías ahí, impávido; como escultura bizantina, fragmentado de colores, inexpresivo y ausente, profundo e inquietante. Paralizado de estupor, de auténtico miedo, de terror justificado.

La gente la llamó loca, otros simplemente Marisela, Marisela Escobedo. La gente te llama loco, otros simplemente Javier, Javier Sicilia. Y tantos y tantos locos… Pero son cada vez más, los que buscan en sus actos inesperados, la oportunidad de respirar un poco de un aire menos denso y más fresco. La oportunidad de sentir la vida. De sentirse vivos. Sin miedo.

La prisión no son los otros, y reconocerlo duele, porque eso representa asumir la responsabilidad por tanto tiempo negada.

Y ya suman varios Javier, los que sacan las cabezas y abren los ojos y los corazones al verlos pasar, al ver su rostro transformarse, al ver su rostro actuar como espejo interminable de los rostros de todos. Un rostro que se encuentra por fin, con un corazón. Un corazón que evoluciona, que trasciende las imposiciones asumidas. Los hombres no lloran. Un corazón de padre, de hombre, que camina y se transforma, que pasa de la ira y del sentimiento de piedra dura e insondable, al consuelo silencioso y a la comunión con los iguales.

Ahí estás tú, en medio de la multitud deseosa de respuestas y consuelo, tú; que más que nada desea ser consolado y escuchar respuestas.

Poco a poco comienzas a ser consolado por la empatía de los que pudieran compartir tu dolor indescriptible. Indescriptible por terrible, por inconmensurable, porque es tuyo y al contemplarlo yo, quisiera que fuera de todos. Porque ya es mío, lo confieso. Y también desde mi propio silencio lloró.

Buscas junto a otros en el terreno fangoso del desierto. Ya voy contigo. Buscamos en el peregrinaje inverso al de los antiguos pobladores del Valle. Nos alejamos del lago, del águila, del nopal y de la piedra idealizados, para descubrir la crudeza y la belleza reales del desierto hostil que negamos ¿Habremos olvidado la fraternidad sedienta e insolada, y la capacidad de supervivencia necesariamente comunitaria, en los grandes territorios otrora nómadas del norte?

Y sí, al final han salido los rostros y los corazones del desierto, al encuentro silencioso. Los dolores indescriptibles e inconmensurables de los otros se encontraron. Los brazos, abrazaron los corazones y los ojos empañados, compartieron sobre las mejillas, las lágrimas silenciosas del dolor que no encuentra reposo.

Caravana del consuelo. ¿Cuántos recorridos tendremos que hacer por la inmensidad del territorio entrañable en la memoria y secuestrado por el miedo, para encontrar el consuelo individual? ¿Tendremos todos que experimentar el sacrificio de nuestra sangre, para sentir el dolor de la ausencia de las sangres de los otros?

viernes, junio 10, 2011

Quisiera decirte

Quisiera decirte que por donde pasaba, las miradas se detenían por un instante para contemplar su recia figura y que aún después de tiempo quedaba grabada, en la cotidianidad de quien lo observaba, la imagen de su presencia inquietante. La verdad es, que pasaba desapercibido. Quizá fuera ese su verdadero encanto, nadie lo notaba; hasta que, rodeado de la tenue luz de las fogatas en el campo abierto, sus rasgos comunes adquirían características particulares y atrayentes, parecía emerger del mismo fuego. Estaba conectado al fuego que se concentraba en su interior y desde ahí desplegaba su calor envolvente, mesurado y provocador.

La noche era el mejor escenario, el teatro inmenso donde la esperanza no sonaba absurda. Y en ese escenario de sombras y realidades desdibujadas, las fantasías y los sueños siempre se han desarrollado en plenitud. Cuando la luz del sol aparecía puntual, en aquel pueblo derrotado y reseco, después de una noche de sueños compartidos al calor del fuego y de las sombras; algo sutil había llegado para quedarse en la memoria de todos los que habían soñado aquellas noches, absortos de los sonidos, como el tenue rocío sobre las plantas de los patios desgastados. Ahora sí, y aunque las miradas no se detuvieran nunca a observarlo al caminar por las calles, las palabras de fuego habían sido escuchadas. Allá en el monte, junto al fuego. Y ya eran tantas las noches y tantos los despertares violentos, que sin apenas percibirlo, algo había cambiado también en el día a día. Los viajeros no podían describirlo, y aunque era aquel un pueblecito anónimo, como tantos otros, un temor indescriptible sacudía el alma de los que miraban directo a los ojos de los seres que circulaban por las calles empolvadas con el peso de la pobreza sobre los hombros. No era ni por mucho una mirada de reto violento y confrontador, amenaza a la que hubieran respondido como tantas veces, con la violencia latente y la prepotencia de sus pistolas y su coraza de impunidad. Era más bien, y quizá tu lo entiendas, una confrontación íntima entre dos almas desnudas. La constatación incomoda de la culpa, de la ausencia de fraternidad. El pueblo se iba quedando poco a poco sin visitantes ocasionales, y también se iba llenando poco a poco de extraños que buscaban la noche anónima de las fogatas. ¿Quién quiere ir a un pueblo horroroso y sucio? Se oía el rumor de que el gran decisor había decretado la construcción de una autopista. La necesidad apremiante de velocidad, amiga personal del crecimiento sostenido y del arribo de la modernidad, terminaría por ignorar la presencia incomoda de ese pueblecito resucitador de culpas, cuyos habitantes ignorantes lograban ver el interior vacio de los sepulcros blancos. Había urgencia claro, de secar la semilla germinada de la tranquilidad interior, que en aquel pueblecito, había surgido del calor del fuego de la tierra y del calor interior de los hombres y mujeres, que por las noches se reunían a compartir en el campo abierto, anónimo y teatral, las historias que de día nadie escuchaba.

Quisiera decirte que no lo lograron. Quisiera decirte que la autopista no logro segmentar y dividir, y que ahora, el pueblecito es libre no sólo en las noches. En verdad quisiera decírtelo, para que tú también quisieras compartir las historias que nacen del fuego de tu interior.

viernes, enero 28, 2011

Placer retardado.

Con mucha meticulosidad fue alargando el momento, con la certeza de que el placer sería mayor. Recordó el instante cuando por primera vez retardó voluntariamente el paso para llegar al baño, ese baño lejano, en aquella casa agrandada por la nostalgia, que era la casa de su abuela. Cuando por fin llegó, con el dolor ansioso de su cuerpo, el líquido dorado brotó en un torrente eufórico, agradecido de la liberación postergada. Placeres ocultos y raramente comentados, placeres íntimos que nunca se había planteado compartir.

Sí un acto tan natural como desechar la orina, tenía que ser ocultado, ¿Por qué compartir su emoción de haber alcanzado el poder? Estaba seguro de que podía al fin acercarse al placer de ser temido. Y a nadie se lo diría. En el fondo, sentía la misma vergüenza que cuando hablaba de orinar. De repente pensó que nunca lo diría, pero:
¡Cómo le gustaría regresar a la infancia!, -dueño como estaba de esa seguridad que nunca había tenido- y enfrentar, seguro de la victoria, a todos aquellos monstruosos niños que se agigantaban en sus pesadillas, en la misma casa agrandada por la nostalgia donde el placer de retardar la orina había tenido lugar.

Esa casa atemorizante en la que prefería caminar por los pasillos fríos y obscuros, en la noche plagada de espíritus en los que nunca había creído, en lugar de los pasillos espaciosos y soleados de la escuela habitada por amenazas reales y dolorosas.

En esa casa que todos temían, él podía pasar la noche con la cabeza vuelta hacia el cielo estrellado, con los pies descalzos sobre las losas de mosaico helado, protegido por la soledad inmensa. Todo, con tal de evitar las pesadillas de los sucesos vividos en las escuela, acrecentados en las noches de angustia. Cómo le hubiera gustado poder alargar para siempre la noche protectora, evitando con insomnios infinitos la posibilidad de amanecer un nuevo día y ver materializadas sus pesadillas, también habitadas con niños crueles como la lejana escuela soleada.

Lentamente abrió la puerta de su nueva oficina, cerró las cortinas, saboreó el instante y comenzó a llamar a los niños gigantes que nunca habían crecido.

martes, enero 25, 2011

Relato cortito

Volvió la cabeza por un instante, el tiempo suficiente para sentirse culpable de hacerlo, otra vez observar el pasado. Resonaban en su interior las palabras del terapeuta motivándolo a vivir el presente y mantener el optimismo de la vida, la depresión, había dicho, es el reflejo de vivir en el pasado. Un pasado que nunca fue presente, un pasado que nunca había disfrutado, hasta que el recuerdo nostálgico del entorno, era la única manera de sentirse vivo. ¡Qué difícil era, primero aceptarlo! Ya ni siquiera cabía la posibilidad de pensar en un cambio, no le creía nada a un sujeto que se limitaba a escuchar. De repente pensó que su vida en general, era patética, hasta el punto de tener que pagar a alguien para que lo escuchara, era tan despreciable como la prostitución que nunca consideró utilizar. Siguió caminando más enojado que deprimido, y de repente sonrió, estaba funcionando, definitivamente funcionaba, estaba viviendo el presente. Volteó la cabeza y se detuvo, el sol terminaba su viaje del día y el cielo se regodeaba con colores inimaginables y cambiantes, el inmenso árbol de la plaza, soportaba alegre la visita tumultuosa de pájaros ruidosos y el por fin los escuchaba sin nostalgia.

viernes, enero 14, 2011

Crónica de un adiós postergado.

Por fin llegó a mí la sensación de despedida contundente. No bastó el mensaje anticipado del corazón en plena madrugada, seguido por la confirmación del celular, no bastó mi tranquilidad, ni mi acto de chamanismo unas horas antes, no bastaron tampoco las miradas de mis tíos y de mis primos que nunca veía para confirmar lo trascendente del momento. Ni la comprobación vívida de la rigidez de un cuerpo frágil, que unas pocas horas antes todavía vi luchando por vivir. Ni siquiera el momento culminante de leer una vez más ante un ataúd solemne con la emoción contenida en la garganta.

Tuvo que pasar el tiempo.

Se ha ido. La casa de mi infancia lo confirma. El lugar donde viví y soñé por treinta años, ahora luce polvoso, y el eco de las habitaciones vacías produce un frío físico y emocional. Es la sensación clara y sin vueltas, de que no tendré un lugar físico para recordar, ya no más. Debo confiar en mi memoria.
Se ha ido, y tardaron en llegar los recuerdos amables y las sonrisas, que cuando llegaron, son sin duda más, y más bonitas que los sufrimientos y los dolores contemplados.

Hace tan poco que la casa se lleno de flores blancas, hace tan poco que el silencio de la habitación vacía tranquiliza los corazones alerta de mi madre, de mi hermana y de mi padre.

Qué las lecciones que teníamos que aprender nos lleguen a todos. Que los sufrimientos actuales de unos y otros encuentren un espacio de reflexión y descanso, y que la poesía que nunca te dije, te llegué también a todos los lugares y a todos los corazones de los que nunca te irás, porque llegaste a ellos para siempre.


Cumpleaños 101.
Hoy pensé en mí
Egoísta la forma de recordarte
Desperté
Inundado de angustia
sintiendo que era yo el que cumplía 101 años
Y seguía
¿Vivo?
Inundado de angustia
desbordado de miedo
de un miedo terrible de seguir
sentado
sólo sentado
solo sentado
y viviendo.
Es egoísta mí miedo.
¿Ya lo dije?
Porque es un miedo mío
Que quiero imaginar en ti
Y me avergüenzo
Porque no puedo saber si estas angustiada
y lo presiento
o si el tiempo que pasas sentada
no es el mismo que mi tiempo
que adivino angustiado en tu encierro
y sólo lo siento
O quizá,
y lo quiero
sigas despertando con cientos de aves
que han velado tu sueño,
aves que cantan, en la paz infinita
de la espera, sin prisas
en la posición serena, natural
de la vela de cera, que se consume digna.
Oj alá
veas sus colores ahora
despojados todos
de los días de duelo
de los días de llanto
no a través del vidrio que acrecienta tu mirada ausente
sino
de la paz
que al tocarme me devuelves
que adivines sus cantos
que no escuches llantos
que sólo sean felices, días de tus cumpleaños.

Escrito desde La Plata, mi segunda casa. 1 de julio de 2010

jueves, enero 13, 2011

Ecos del 2010



Parece que fue un sueño. Era julio, en el invierno lluvioso de las selvas guaraníes.
Mientras contemplaba extasiado la fuerza del agua, y en un momento insólito en el que de repente la plataforma se despejo de turistas. Una mujer comenzó a cantar con los ojos cerrados de cara a la garganta del diablo; yo cerré también mis ojos y me deje llevar por el sonido armonioso de la voz dulce de ella y del sonido impresionante del agua, fue un momento mágico. Cuando el instante pasó, nos abrazamos, en un abrazo largo y sentido, fue la conexión de los seres humanos y la naturaleza.

miércoles, enero 12, 2011

Lo que se ha logrado.

Después de más de treinta años de planeación o planificación urbana, estamos justo en el punto más temido de la historia de la ciudad. Hoy la ciudad de Aguascalientes se encuentra totalmente desdibujada, extendida más allá de los límites reconocibles. Los habitantes de la ciudad han perdido la cohesión social en los extremos de la pirámide económica, la sectorización social divide de una manera grosera la oportunidad de acceso a los beneficios del desarrollo humano de los últimos años y las despiadadas campañas que incitan al consumo dividen a los pobladores entre la disyuntiva de cubrir necesidades creadas a costa de las necesidades elementales. La ciudad y sus ciudadanos se enfrentan en una lucha fratricida y desigual por la supervivencia, desconociéndose en los planos afectivos y escondiéndose entre la individualidad paranoica y los escenarios auténticos del miedo. Sólo impera la desunión, provocada por la ignorancia mutua y la negación de los puntos comunes. ¿Es el urbanismo una asignatura que ha beneficiado a las ciudades mexicanas? ¿Ha estado a la altura de la propuesta y la gestión necesaria? ó ¿Es sólo una nueva herramienta técnica para validar el vandalismo y la depredación del medio natural y sus recursos?
Lo más angustiante de la situación es, que dirigentes y algunos técnicos de los espacios dedicados a la planificación de las ciudades han tomado para sí, los discursos de urgencia y los llamados apremiantes al cambio, dotándolos de vacío e inoperancia. Palabras llenas de valores y significados profundos, se debilitan y desaparecen ante la realidad de las acciones mustias y las voluntades nulas de un cambio auténtico.
Los recursos naturales que se destruyen todos los días, ante la impasible mirada de constructores de sueños que se vuelven pesadillas en la figura de diminutos espacios para vivir, que niegan los entornos en los que son edificados, que ignoran las normas básicas y lógicas del comportamiento climático y los ciclos naturales. Y que son supeditados a los tiempos de entrega, calidad disfrazada y necesidades falsas creadas desde oficinas inundadas de tecnología importada y adaptada a unas necesidades de estandarización global, en medio de la diversidad local mexicana que no hemos podido entender.
¿Cuánto tiempo más queremos perder? ¿Cuánto tiempo más permaneceremos en nuestra impasible comodidad? La solución puede estar en muchas partes y puede provenir de muchos frentes, pero una cosa es segura: la solución no es extender la mano para seguir dependiendo de la responsabilidad que ponemos en los otros.

martes, enero 11, 2011

Sólo un cuento

Creo que fue mas por soberbia que por lealtad. Salí de la casa satisfecho, buscando el reconocimiento a mi heroica acción en todos los rostros con los que me topaba en la calle en ese momento llena, disfruté el corto trayecto hacia mi refugió personal sonriéndole como santo, como hermano budista que ha alcanzado el nirvana a toda la pobre gente que se cruzaba en mi camino. Sentía tanta piedad por ellos y sus insignificantes vidas, gozando la experiencia de su intriga ante mi sonrisa benevolente, e hipócrita. Hipócrita era la palabra que resonó en mi cabeza al cerrar la puerta de mi departamento, hoy no era el día de limpieza y el olor a humo acumulado durante el día y el polvo de la escalera picaba un poco mi nariz reseca. Subí lentamente la prolongada escalera gris y al llegar al descanso la palabra surgió con más fuerza desde mi interior, hipócrita, casi salió de entre mis labios, pero la contuve, me sentí un poco mareado y sentí la necesidad de tomar el pasamanos de metal frio y polvoso, el pegajoso polvo negro en mi mano me hizo pensar por un instante, en el trabajo pospuesto de limpieza intensiva, pero una vez más era una evasión simplista a enfrentar el reclamo de la culpa, - hipócrita-, adelante lo más rápido posible los pasos que me separaban del colchón y comencé a llorar, la hipocresía se convirtió de repente en la llave que abría de nuevo los anchos espacios de la soledad en los que aún no acostumbro a moverme con libertad. La sonrisa había desaparecido. Y en la calle, la gente seguía mirándose, buscando cada uno el reflejo en los otros de su propia hipocresía.

lunes, octubre 18, 2010

Se manifiesta el fuego

Contemplo mis manos ampolladas, por ese calor inexplicable que emana de mi cuerpo. Fue un cambio de frecuencia rápido, no hubo tiempo de digerirlo de una manera moderada como otras veces, el tiempo se agota, y necesito avanzar rápidamente.

En el camino bromearon todos mis amigos sobre el salto cuántico que habíamos realizado, y ahora a la distancia y en vista de la forma en la que se están desarrollando los acontecimientos, no me parece tan graciosa la comparación.
¿Y si el cambio hubiese sido cuántico? Muchas cosas se escapan de la lógica, no quiero pensar, pero mi naturaleza provoca una serie de dudas y una vez más incertidumbre.

Ni siquiera en la apariencia veo a la misma persona, sonrió pensando en la cantidad de cabello nuevo que me he descubierto la primera mañana después de la experiencia, al despertar y ver mí imagen en el espejo.

Me siento más joven, pero también infinitamente cansado y triste, aunque en el transcurso del día decidí que el sentimiento que me estaba acompañando no era la tristeza, el cansancio sí sin dudad, sino una desilusión infinita que no había experimentado jamás. Y las palabras acudían a mí cabeza: “la desilusión es directamente proporcional a las expectativas que deposítanos en el exterior, en los otros”.

Debo cambiar de estrategia porque es imposible crear sin expectativas, y esas expectativas para que no ocasionen desilusión culposa, dolorosa, deben ser puestas sólo en mí, en lo que puedo lograr, no de una manera soberbia, al contrario, desde el reconocimiento de mis límites, y también de mis cualidades.

martes, septiembre 28, 2010

corazón

El corazón, delataba
y en medio del ruido cotidiano
ninguno lo escuchaba.

El corazón detenía su andar
rítmico, cotidiano.
y la cotidianidad de todo
lo cubría,
lo desdibujaba.

Corazón roto, partido, ignorado
¡Sal de tu escondite!
mézclate con el fuego que se mueve
en la ciudad, caótica,

Desesperanzadora.

¡Vive!

viernes, agosto 27, 2010

Caminar por La Plata

Es un día espectacular, como sólo pueden ser los días inundados de sol y frío del invierno del sur. La luz intensa y oblicua que proyecta la sombra de los árboles centenarios sobre las amplias banquetas desiguales y limpias apenas, confiere al ambiente una atmosfera de plenitud, que se reafirma al respirar el aire frio y sentirlo suave sobre la cara, que refleja en la sonrisa petrificada, del que camina, la sensación de estar andando en un presente mágico, por ser intenso, por ser presente sin prejuicio, sin anhelo; ni por el pasado, ni por el futuro. Sólo presente.

La confianza se nota también en el ritmo de sus pasos, equilibrados y seguros, su cuerpo erguido circula entre sus iguales, la firmeza de sus pasos sobre el piso irregular incrementan la seguridad que manifiesta en la cadencia de sus nalgas, piernas y manos. La ciudad es suya y él, es la ciudad. -La Plata, escondida detrás de los Bosques que delimitan el Gran Buenos Aires, de espaldas al río que le dio el nombre.-Los problemas vendrán después, el salario bajo, las jornadas largas… lo importante es el presente y lo sabe, ¿Cómo sobrevivir de otra manera? Los diarios y las flores, las hojas secas y el aroma a pan, la sensación caliente del mate sobre sus labios, único alimento de la mañana, satisfacen las necesidades primarias de pertenecer, porque pertenece, y aunque alguien diga que parece tano, y en el fondo la asociación con Europa le agrade, y en un resquicio de sus emociones más intimas anhele el otro lado del mar, idealizado por la lejanía, sus pies están ahora aquí, en esta tierra americana del sur.

martes, agosto 17, 2010

Para no olvidar...

Olías al bosque que adorabas,
la yerba mate estaba tatuada en tu saliva
que nunca sentí.
Tu, vos.

Tú voz, embrujaba el instante eterno
acompañado con la mirada curiosa
que nunca antes sentí
Tu, vos.

Tú voz, dulce y grave de la tierra roja
tú mirada suave
reflejaba instantes de arroyos interminables,
Que son ríos inmensos en la tierra seca
Donde vivo yo.

Instante eterno que recordaré por siempre
Tus ojos, tu, vos y yo.

lunes, agosto 09, 2010

Regreso a casa.

People will forget what you said,
people will forget what you did,
but people will never forget
how you made them feel.
Maya Angelou.

Las personas olvidarán lo que tu dijiste,
las personas olvidarán lo que tu hiciste,
pero las personas nunca olvidarán
como las hiciste sentir.


¡Gracias a todos!

martes, agosto 03, 2010

Puente






La fotografía para mí,
es la oportunidad de atrapar presencias
es la suma de instantes,
es el apoyo a la memoria
que se satura con imágenes pasajeras.

Con la fotografía, invento paradójico
que captura instantes de presente,
que al nombrarlo es pasado,
me permite al evocar las imágenes,
transportar en un gesto individual:
instantes, sensaciones, emociones
y después, congelarlas.

Estos instantes, sensaciones y emociones
son ignoradas , muchas veces por el descuido
la cotidianidad o por la velocidad
y el ritmo acelerado con el que vivimos.

Fotografía:
Instantes que congelan sensaciones de un espacio del tiempo.

La fotografía es un puente intenso y eterno, con los recuerdos.

martes, julio 27, 2010

Menos drama y mucho ejercicio




En el post anterior decía que había sido un día redondo y lo fue.

Volver a caminar por las calles de Buenos Aires es muy agradable y reconfortante, y más, confiado ahora con mi compañera de viaje de la mano (mi cámara fotográfica). Caminé por la calle Arroyo y deambulé por sus galerías, mientras el sol reflejaba su luz en el pequeño callejón parisino de La Argentina, entre balcones de hierro y fachadas doradas por el sol, la luz que penetraba por entre las hojas de los árboles que lucían un vestido austero e invernal. Vidrieras que exhibían las vanguardias del arte y las antigüedades del siglo XIX.

Después, una vuelta violenta a la urbe del S. XXI, caótica y congestionada al cruzar la Avenida nueve de Julio.

Vuelta a la calma por la calle Alvear, menos arte y más moda, hasta llegar al hotel que lleva el nombre de la calle, con sus relojes Rolex anunciando la hora del almuerzo. Vidrieras y vidrieras, de cosas bonitas e incomprables. Llegué hasta el Paseo de la recoleta, caminé por entre las columnas imponentes de la Facultad de Derecho, donde la piedra transformada en arquitectura monumental resulta aplastante para la escala humana.

Caminé hasta la plaza de las naciones, siguiendo el camino de uno de los espacios urbanos mejor logrados: entre sendas peatonales, jardines, ciclo vías, vialidades y esculturas.

Llegué hasta el museo de Bellas Artes, que alberga una muestra muy representativa del arte occidental desde la edad media hasta nuestros días; impactado con el cuadro de William Adolphe Bouguereau, el primer crimen, y reconciliado con los maestros del salón de Paris, conmovido con un cuadro de Toulouse Lautrec y los pasteles de Degas, y una sacudida emocional que se reflejó en una experiencia física indescriptible, al contemplar por primera vez en vivo un Rothko, pequeño pero impactante, con sus destellos de rojo intenso y vibrante.

Después, una revisitada rápida por Buenos Aires Design, que no me impactó tanto como la primera vez… Salvó una pequeña galería que incluye un pequeño Restaurante muy bien diseñado, de un Kitsch muy argentino.

Camine al salir por la barda del panteón de Recoleta, sintiendo el frío que provenía de los ladrillos rojos, húmedos y solemnes. El día en esta ciudad acaba más pronto en ciertos lugares y es un momento mágico en el que en una calle es de noche por la sombra de los árboles y la altura de los edificios y en otras el sol continúa brillando con luz dorada en las últimas pinceladas de la tarde. Camine por la calle de Las Heras, sin tantos turistas y más porteños.

Hora de submarinos de chocolate Águila y medias lunas. En el parque de Las Heras, están construyendo un estacionamiento subterráneo y sobre las bardas de la municipalidad, las consignas que abogan por el respeto a los árboles, me devuelven la esperanza de lo que se puede lograr cuando la sociedad se organiza.

En este contexto, llegó, ya de noche, a una callecita que tiene un letrero pequeño que dice: Museo Evita a 50 metros. Por un instante dudo en ir, estoy re cansado y no he comido… Pero pienso que no sé cuando volveré y encaro el proyecto, y entro. Me quedó con un buen sabor de boca del Museo y me agradezco la decisión...

Todavía sigo caminando hasta llegar a la plaza Italia y ver el bullicio de los niños que salen del Zoo, los pochoclos, garapiñados y el chori pan, los algodones de azúcar…, Sigo por la calle Sarmiento hasta el monumento a los españoles, camino por los jardines urbanos hasta la calle Godoy Cruz y entro a Palermo, con sus departamentos y sus estéticas, kioscos y porteros, hasta Av. Santa Fe, Pizzas, hoteles y confiterías. Sigo por la barda de las estación Palermo cargada de fuerza de la historia y del olvido, deambúlo por las calles de Palermo y vuelvo por el subte hasta catedral…En la plaza de mayo hay una manifestación y las grandes Avenidas están vacías, regreso por Florida (…), y corro las últimas cuadras hasta el parque San Martín, hasta Retiro… Parado sobre la Avenida, me como un alfajor y espero la llegada del micro, que me llevará a La Plata.

Y pienso y siento, pero sobre todo estoy. Día redondo.

domingo, julio 25, 2010

¿A cuántos en el día les hacen esto? Señorita…

¿A cuántos en el día les hacen esto? Señorita…

La sensación de ser estafado, nunca había sido tan clara. Pensé, mientras corría por la calle repleta de gente ajena. Sentí, que la vida era injusta conmigo, al sentir el frío que pegaba contra mi rostro caliente por el enojo y la impotencia. Cuando detuve el paso y me refugie, otra vez entre extraños, ya tranquilo, con un trozo de pan y dulce de leche, al que llaman alfajor, y mientras esperaba la llegada del autobús que me llevaría a mí hogar del presente; comencé a sentir también. Sentí que el día había sido realmente redondo, y que, todo tiene un desarrollo lógico. Sin embargo, no dejo de sentirme un pendejo, con los dos significados que la palabra tiene, aquí y allá. Y necesito reconciliarme con las dos: con la inocencia y con la estupidez…

La sensación de sentir que si hubiera caminado acompañado no habría pasado es constante, y tiene que ver con mi necesidad cada vez más clara, de poder caminar tomado de la mano de alguien, con el que pueda compartir mi vida, aunque sea por un tramo del trayecto, de un trayecto que al vivirlo intensamente, sea siempre presente.

La sensación de sentir que después de tantas reflexiones estoy volviendo al inicio, pero evolucionado.

Por otra parte también pesaba, mientras sentía: que no le contaré a nadie los detalles, para poder así asumir la responsabilidad de mi parte estúpida y a la vez, permitir que mí parte inocente madure y crezca. Y que por otro lado no quiero perder, ni mi estupidez, ni mi inocencia; porque es verdad, las dos conviven conmigo y están en mí. Tengo que aprender a vivir con ellas todos los días, a reconciliarme con ellas.

Visto de esta manera, el precio no es tan caro, ¿Qué son unos pesos?, que si bien no me sobran, tampoco me hacen más pobre ni más rico, ¿Qué son unos pesos? Si me permitieron darme cuenta del valor de la libertad que tengo, de saber la capacidad de decisión que también tengo, de poner para siempre mis sentidos en alerta, para identificar claramente, lo que me agrada y lo que me puede hacer daño, para lo que me agrada y me hiere y asumir si lo quiero, con responsabilidad. Saber que no puedo pasar de las enseñanzas de infancia porque ya soy muy grande. Saber que soy capaz de entrar en empatía con el otro, de que no he perdido mi lado humano, pero que tampoco debo permitir que cualquiera se valga de esa disposición para no respetarme. Darme cuenta de que mi cuerpo es fantástico, y puede entrar en una disposición sensorial mayor, y también en una mayor vulnerabilidad cuando está cansado; y debo cuidarlo. Que soy fuerte y vulnerable, sabio y estúpido, maestro y alumno. Que caminar confiado depende de mí y que quiero caminar sonriendo , confiado y seguro. Que puedo y tengo derecho a manifestar mi enojo cuando sea necesario, que debo aprender a escuchar a mis sentidos, a confiar más y a desconfiar más al mismo tiempo. Que puedo aislarme en una multitud y conectarme a ella cuando lo decida, que mis amigos están en mí, en mis experiencias y que debo recurrir a ellas en los momentos que las necesite. Que pueden existir los espacios públicos mejor diseñados, y que sin embargo no puedo, ni podre, modificar las decisiones individuales de las personas, y mucho menos conocer sus deseabilidades.

¿A cuántos les pasa esto todos los días señorita?

Ojalá que a muchos, en distintas formas, como cada quién lo necesite, le enseñen muchas cosas las ciudades.

Ojalá queramos escucharlas…
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