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miércoles, junio 29, 2011
HOY ¡Cómo me hacen falta los muertos!
¡Cómo me hacen falta los muertos! Sus memorias sus recuerdos, sus amores, sus nostalgias que de algún modo siguen siendo las mías. Me hace falta su relato y su enseñanza para reafirmar mi interior. ¿Cómo saborear el sedimento de su existencia que vive a través de mí? Ese sedimento que me forma y me determina por apropiación voluntaria. ¿Será verdad que la memoria de ellos llega, y se reaviva como el fuego, al trasmitir hacia mí los destellos de su vida que entran por los sentidos en mi vida presente, en el espacio compartido? Me gusta creer que es así. Me gusta y me angustia porque entonces, la ciudad que se transforma y se reinventa todos los días ignorando el valor de la memoria de los muertos, va minando también en los vivos su arraigo y su sentido de pertenencia. Vagamos por los restos de la ciudad fragmentada, algunos, deseando unir aunque sea con las lágrimas, los fragmentos que día a día se separan irremediablemente, pulidos ya los vértices que podrían unirse como un gran mosaico desarticulado. Perdido para siempre su significado y su coherencia de vida.
jueves, octubre 21, 2010
¿Para qué?
Para tener claro de una vez por todas, que por muchas cosas que pueda prever existen muchos intereses, en todos los ámbitos. Muchas personas tienen otros puntos de vista y diferentes maneras de alcanzar sus objetivos, desde su posición de mando, poder económico o influencia.
Para entender que no debo tener la soberbia de pensar que se pueden ignorar ciertas cosas sin tener consecuencias a ese desdén.
Para recordar que el hada que no fue invitada al bautizo de la princesa puede tomar represalias.
Para comprobar que no hay enemigo pequeño y que todos, en diferentes intensidades, reaccionamos cuando nos sentimos amenazados.
Para reafirmar que una persona insatisfecha y desilusionada contamina la insatisfacción y puede derrumbar catedrales. Y que yo también puedo experimentar la insatisfacción y la desilusión.
Para asumir de manera responsable, que no es posible dejar en los otros la responsabilidad de mis acciones.
Para darme cuenta, que necesito mejorar mis instrumentos de comunicación.
Para valorar y agradecer que tengo muchos amigos que confían en mí.
Para incrementar la seguridad de que en verdad siento que puedo impulsar un cambio desde la raíz, y debo meditar mejor las estrategias desde mis aptitudes.
Para confiar en que siempre estoy en el lugar adecuado, que necesito afinar mis sentidos, y fluir, evitando la intervención del ego.
Para entender que no debo tener la soberbia de pensar que se pueden ignorar ciertas cosas sin tener consecuencias a ese desdén.
Para recordar que el hada que no fue invitada al bautizo de la princesa puede tomar represalias.
Para comprobar que no hay enemigo pequeño y que todos, en diferentes intensidades, reaccionamos cuando nos sentimos amenazados.
Para reafirmar que una persona insatisfecha y desilusionada contamina la insatisfacción y puede derrumbar catedrales. Y que yo también puedo experimentar la insatisfacción y la desilusión.
Para asumir de manera responsable, que no es posible dejar en los otros la responsabilidad de mis acciones.
Para darme cuenta, que necesito mejorar mis instrumentos de comunicación.
Para valorar y agradecer que tengo muchos amigos que confían en mí.
Para incrementar la seguridad de que en verdad siento que puedo impulsar un cambio desde la raíz, y debo meditar mejor las estrategias desde mis aptitudes.
Para confiar en que siempre estoy en el lugar adecuado, que necesito afinar mis sentidos, y fluir, evitando la intervención del ego.
jueves, agosto 26, 2010
Recordando el presente
Escribir del pasado, es escribir sólo recuerdos. El pasado puede haber sucedido hace un segundo o hace mil años, ya es pasado. Sin embargo, cuando el pasado se ha vivido con intensidad, se vuelve presente eterno al evocarlo, y también se transforma, porque finalmente lo que recordamos es la sensación plena de la emoción, la percepción racional y las particularidades anímicas del momento que nos conectan con los estímulos físicos, y para comunicar esa complejidad sólo nos apoyamos en imágenes que otros pueden reconocer, descripciones de sensaciones que creemos comunes, pero de las que nunca tendremos la certeza de estar compartiendo a plenitud con los receptores del mensaje. Estas imágenes y descripciones, son el vínculo con que nos unimos a los que nos leen o nos escuchan. El recuerdo es fragmento de nuestra realidad emocional. Y el recuerdo sólo es personal.
Cuando el recuerdo es colectivo, entramos a otro nivel de comunicación, donde a través de estímulos físicos, logramos una comunicación energética con las personas con las que compartimos el instante, esto es, vivimos el instante en armonía colectiva y tenemos la capacidad de recordar sólo a través de nuestras historias individuales, por lo que el instante colectivo es sólo presente y es difícil repetirlo.
Aquí está la diferencia para mí, entre recuerdo individual y colectivo, el recuerdo colectivo, cuando es auténticamente producto de la memoria de un grupo, es tradición, cuando es el producto de la descripción de hechos filtrados por las conveniencias políticas y sociales de una época particular son partes fragmentadas de la historia. Una historia individual o colectiva, que busca ser reconocida por una colectividad más amplia y diversa que no comparte todos los elementos que son comunicados, y que a su vez no tiene los elementos suficientes ya sean políticos o de comunicación para sumar a ese fragmento de historia, su propio punto de vista, su emoción particular del instante.
Cuando el recuerdo es colectivo, entramos a otro nivel de comunicación, donde a través de estímulos físicos, logramos una comunicación energética con las personas con las que compartimos el instante, esto es, vivimos el instante en armonía colectiva y tenemos la capacidad de recordar sólo a través de nuestras historias individuales, por lo que el instante colectivo es sólo presente y es difícil repetirlo.
Aquí está la diferencia para mí, entre recuerdo individual y colectivo, el recuerdo colectivo, cuando es auténticamente producto de la memoria de un grupo, es tradición, cuando es el producto de la descripción de hechos filtrados por las conveniencias políticas y sociales de una época particular son partes fragmentadas de la historia. Una historia individual o colectiva, que busca ser reconocida por una colectividad más amplia y diversa que no comparte todos los elementos que son comunicados, y que a su vez no tiene los elementos suficientes ya sean políticos o de comunicación para sumar a ese fragmento de historia, su propio punto de vista, su emoción particular del instante.
jueves, agosto 19, 2010
Entre la celebración impuesta y la reflexión necesaria.

El futuro de México está cimentado en la creatividad, y la creatividad se alimenta todos los días de varios elementos, entre ellos: la observación sensible, la educación y la capacidad de conectar fragmentos de vida y darle un sentido nuevo a través de las disciplinas del diseño.
México es un conjunto de fragmentos ricos en cultura, recursos y potencialidades, y debe buscar la conexión estratégica entre diversidades. Nunca como ahora la necesidad de unirnos respetando las diferencias ha sido tan apremiante, no podemos seguir pensando en soluciones mágicas, únicas. La solución a la fragmentación mexicana, la evolución de esos fragmentos, radica en el reconocimiento de las particularidades, y la conciencia de la interconectividad.
¿Queremos seguir con la comodidad y la apatía de que no pasa nada? ¿Queremos seguir inmersos en el escenario falso, de una paz teatral, que se desmorona con cada muerto anunciado o anónimo? ¿Queremos seguir nutriendonos de un paisaje y una sociedad utópica de estampita y promoción turisitica para extranjeros?
Mientras tanto, las armas de cualquier bando nos vigilan.
martes, agosto 10, 2010
La lección
Viaje intenso, en emociones y aprendizajes. Soy más consciente ahora de la importancia de descubrir las conexiones entre los seres humanos, entre los seres vivos. Las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra vida son siempre una oportunidad y si estamos atentos todo se conecta.
Antes de salir por unos meses a Argentina, escribí en mi pizarrón de corcho de la oficina, una frase que me llamó la atención, y que hoy, al regreso de la experiencia, adquiere significado.
En el post de ayer, me permití robar las palabras de un ser excepcional para agradecer a todas las personas, y situaciones que se encontrarón en mi camino por el sur: Maya Angelou, es una mujer espectacular, que ha canalizado sus experiencias duras y para algunos, injustas, en una sensibilidad particular, que trasciende las barreras del lenguaje. Luchadora constante, ha venido a contribuir en el reto titánico de romper el círculo de violencia. Y a sus ochenta y dos años, escribe un poema acerca de la importancia de vivir, que me gustaría compartir.
He realizado una traducción, que seguramente no será exacta, pero que da una idea bastante cercana, siento yo, a la intención original de la autora.
Al leer el poema, conecté también mi experiencia, en aquel hogar de Ensenada, cerca de la ciudad de La Plata, donde, sentado con esas mujeres de ojos entorpecidos por las líneas que surcan sus caras, comprendí la presencia latente de la muerte y las ganas inmensas de aferrarse a la vida. En cada espacio, en cada mañana. Luchar no contra el tiempo, sino por la necesidad imperiosa de la dignidad.
Mi gratitud va también para ellas: las mujeres jóvenes y maduras, que con paciencia y amor hacen, que la última etapa de la vida sea digna.
The Lesson.
I keep on dying again.
Veins collapse, opening like the
Small fists of sleeping
Children.
Memory of old tombs,
Rotting flesh and worms do
Not convince me against
The challenge. The years
And cold defeat live deep in
Lines along my face.
They dull my eyes, yet
I keep on dying,
Because I love to live.
Continuó muriendo
mis venas se colapsan,
abriéndose
como los pequeños puños
de los niños al dormir.
El evocar los sepulcros,
la carne podrida y los gusanos
no me convencen de ir en contra
del desafío.
Los años
y la derrota fría,
viven en lo profundo
de las líneas que surcan mi cara.
Ellas entorpecen mis ojos,
Y yo, continuó muriendo
Porque amo vivir.
Antes de salir por unos meses a Argentina, escribí en mi pizarrón de corcho de la oficina, una frase que me llamó la atención, y que hoy, al regreso de la experiencia, adquiere significado.
En el post de ayer, me permití robar las palabras de un ser excepcional para agradecer a todas las personas, y situaciones que se encontrarón en mi camino por el sur: Maya Angelou, es una mujer espectacular, que ha canalizado sus experiencias duras y para algunos, injustas, en una sensibilidad particular, que trasciende las barreras del lenguaje. Luchadora constante, ha venido a contribuir en el reto titánico de romper el círculo de violencia. Y a sus ochenta y dos años, escribe un poema acerca de la importancia de vivir, que me gustaría compartir.
He realizado una traducción, que seguramente no será exacta, pero que da una idea bastante cercana, siento yo, a la intención original de la autora.
Al leer el poema, conecté también mi experiencia, en aquel hogar de Ensenada, cerca de la ciudad de La Plata, donde, sentado con esas mujeres de ojos entorpecidos por las líneas que surcan sus caras, comprendí la presencia latente de la muerte y las ganas inmensas de aferrarse a la vida. En cada espacio, en cada mañana. Luchar no contra el tiempo, sino por la necesidad imperiosa de la dignidad.
Mi gratitud va también para ellas: las mujeres jóvenes y maduras, que con paciencia y amor hacen, que la última etapa de la vida sea digna.
The Lesson.
I keep on dying again.
Veins collapse, opening like the
Small fists of sleeping
Children.
Memory of old tombs,
Rotting flesh and worms do
Not convince me against
The challenge. The years
And cold defeat live deep in
Lines along my face.
They dull my eyes, yet
I keep on dying,
Because I love to live.
Continuó muriendo
mis venas se colapsan,
abriéndose
como los pequeños puños
de los niños al dormir.
El evocar los sepulcros,
la carne podrida y los gusanos
no me convencen de ir en contra
del desafío.
Los años
y la derrota fría,
viven en lo profundo
de las líneas que surcan mi cara.
Ellas entorpecen mis ojos,
Y yo, continuó muriendo
Porque amo vivir.
jueves, julio 23, 2009
El laberinto de espejos
Cuando terminó esta etapa de aprendizaje, me mantuve solitario e inmóvil; inmovilidad angustiante y terrible de observar el ventanal que enmarcaba un mundo que la razón conocía y los sentidos anhelaban. Las piernas luchaban por correr, cuando apenas caminar sabían. La decisión, la necesidad de moverse deben superara al temor para poder avanzar. El miedo ya no es tan fuerte, la lucha ahora es con el confort, la comodidad incomoda y es una batalla que puedo ganar también.
lunes, octubre 06, 2008
lunes, agosto 11, 2008
Presentación
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